Los últimos casi dos años de mi vida pasaron como si nada; sin ninguna emoción, sin ningún motivo que los haga recordables. Pasaron como quien tiene tiempo, lento y sin nada interesante, sin ningún amor, odio, alegría, tristeza, absolutamente nada. Vacío.
Esa es la única palabra que describe mi vida hasta el día de hoy: VACÍO. Vacío es todo lo que tengo, todo lo que siento, todo lo que pienso. Miro a mi alrededor..y vacío. Miro hacia mis adentros...vacío. No es interesante hablar de mi, por eso fuí perdiendo a los pocos amigos que tenía. Cada vez que alguién me preguntaba como estaba, o qué contaba mi respuesta era "Bien, nada. ¿Vos?" porque siempre las vidas de los demás suelen ser más interesantes que la mía y aunque sea por un momento, me gusta sentir alguna emoción aunque no me pertenezca. Soy muy poco interesante desde que no está. Mejor dicho, no soy interesante. No me pasa nada, LA NADA MISMA ES MI VIDA.
El aburrimiento hasta el punto de llegar a pensar que ya no tengo más motivos para seguir viviendo, que nadie le importa, que todos van a continuar con sus respectivas e interesantes vidas el día que yo no esté. Porque es así, todos van a seguir con sus vidas. En cambio a mi, cada vez que alguién se va de mi vida, me hundo en dolor, pena, desesperación. Paso los días llorando, tirada en la cama, sola. Porque no tengo otra cosa que hacer ni de que hablar, porque mi vida se basa en el silencio constante si no me preocupo por problemas ajenos y temas sin importancia. Quizás sea por eso que me hago mal a mi misma, para poder sentir algo en mi vida, para tener algo por qué luchar, para que alguien vea que estoy viva, que todavía siento.
La soledad se hizo mi mejor amiga y digan lo que sigan, lo siento así. Porque no hay familia, ni amigos, que borren este vacío que yo siento; ya ni siquiera lo siento de día o de noche, simplemente lo siento. Porque la única persona que me puede salvar, que me puede entender, que me puede hacer bien, no está. Y desde que se fue mi vida se derrumbo cuan cabaña vieja. Mi vida fue perdiendo el sentido. Primero, era el dolor porque el no estaba. Después fue el dolor de perder amigos, el dolor de perderme a mi y de nuevo, el dolor de que el no estaba. Es un ciclo, "El ciclo sin fin" para usar una frase echa. Siempre lo mismo. Mi vida gira en base de recuerdos del pasado y del odio hacia el presente. Vivo de otros, vivo de antes porque de otra forma no sé vivir, porque no tengo nada a lo que aferrarme, porque ya no me queda deseo de buscar la felicidad. Porque no existe o porque a mi no me tiene anotada en la lista. Solo hay una cosa que puede salvarme de este desierto en el que se convirtió mi mundo, y es amor. Si no hay amor, que no haya nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario