Ésta es la última vez que te escribo, o más bien que escribo sobre vos. No sé si por un bien, o por casualidad, alguien tuvo el valor de hacer lo que hace mucho tiempo yo tendría que haber echo. Si fuiste vos, aunque no entienda por qué, me liberaste. Hoy duele. Más bien duele el no entender. Pero a la vez cortaron con todo este "sufrimiento adicional" al que me había acostumbrado desde hace rato y al que me había encadenado yo misma, sintiendome así un poco menos sola. Hoy entendí que la soledad no es algo malo si se aprende a convivir con ella, o más bien si se saca propósito de ella. En realidad todavía no lo aprendí, es muy reciente como para aprender algo. Pero eso dicen los autores que leo y las canciones que escucho, y les creo.
Supongo que no saber más de vos va a ser un poco aliviador dado a que lo que me venía enterando simplemente colaboraba un poco más a mi "no soltar" y a mi cabeza un poco retorcida.
Supongo que no todo tiene un final y que los finales abiertos no significan que alguna vez vayan a cerrarse. Quizás nunca se cierren. Y no me pregunten por qué, por que supongo que no todo lo tiene. Simplemente no se cierran y ya. Aunque a mi me cuesta conformarme con esa respuesta, porque siempre necesito tener el control de todo, y saber todo, y que todo cuadre perfectamente en la historia que cree. Pero me adapto, o me obligan a adaptarme. Y en parte lo entiendo, es un poco enfermizo que yo siga con este juego, que no me hace bien y que aburre, cansa, y hasta aleja a las personas que me rodean. Un juego que asfixia, que no me libera en mi totalidad, y que me prohíbe escribir nuevas historias. Y ya saben que yo no puedo estar sin escribir.
No es un cambio que afecte a mi vida cotidiana pero si a mi cabeza y su forma entender el mundo. Pero está bien, lo acepto. Acepto que me ganaron esta jugada. No sé a quién agradecerle o a quién reprocharle. No sé si existe ese alguien en realidad, o es una jugada maestra de un destino siniestro (o esperanzador). Cómo sea, perdí la partida. O tal vez, a la larga, la haya ganado. Nunca se sabe bien. Es imposible predecir algo en mi vida. Me siento libre, supongo. Sin entender mucho pero libre así. Porque todos nos merecemos encontrar un sol que aleje las malas tormentas. Porque ya no tenía de qué nutrirme, no había crecimiento si seguía allí. Debo estar anunciando un nuevo por venir, por fin. Creo que ahora sí no me queda más remedio que salir a vivir, aquí y ahora. No existe ni existió. Ni vos ni yo. Menos vos que yo.
Hay que dejar pasar lo que se viene, y dejar ir lo que se va.
Un alma que busca expresarse.
domingo, 13 de septiembre de 2015
Final casi inexistente. Abrupto. Como tu huida. Como lo nuestro. Como lo mío, en realidad.
Esto no está bien. Qué está pasando, no entiendo. Por favor que alguien venga a explicarme o llamen a una ambulancia antes de que empiece a dejar de respirar. ¿Es real lo que mis ojos están viendo?
¿Me eliminó? ¿por qué? ¿cómo? ¿cúando? ¿dónde? ¿qué?
No entiendo, de verdad fue un shock que no estaba preparada para afrontar.
Se me hacía costumbre entrar religiosamente todos los días, o casi todos porque a veces tenía miedo de que por alguna mala jugada del destino (y yo soy de esas que las tienen bastante seguido) te enteraras de mi obsesión por entrar a tu perfil y reducí la cantidad de veces.
O él me eliminó. O alguien lo eliminó por mí. O alguien me eliminó por él. De ser así, la primera y última opción, ¿PORQUÉ? y de ser la segunda, tampoco entiendo. Justifico un poco más si, pero no, tampoco.
¿Qué es lo que está pasando? que alguien me explique porque estoy a punto de largarme a llorar. Estoy sintiendo que se va lo último, que me sacan lo último que me quedaba: saber de él. Estoy sintiendo que este es el final, que por fin llegó. Que ya no existe ese "quiero saber como está" porque no voy a poder más saberlo. Porque ya no voy a poder verlo, ni leerlo, ni saber de su existiencia. Ni él de la mía aunque seguramente durante todos estos años jamás se acordó. Entonces ¿por qué? si yo no lo perjudicaba en nada.
Me desespera la situación de no poder tener el control sobre esto. Justo yo, que necesito tener el control sobre todo lo que hacen y piensen las personas y más con respecto a mí.
Digo, si fue él, ¿por qué? se que no paro de preguntarlo pero es por qué no me sale otra cosa más que preguntarmelo, llorar, temblar y volver a preguntarlo. ¿Porque ahora? ¿por qué a mí? ¿con que finalidad? acá hay algo que no me cierra, que me da escalofríos, que va más allá de todo y de todos, que sobrepasa los límites de mi cabeza y mi razonamiento. ¿Así de un día para el otro? de repente me encuentro con esto? tiemblo mientras tengo ganas de hundirme en una crisis de llanto indefinido. Está bien, destino, ganaste. Ya no me queda nada de lo que fue. No puedo siquiera saber de su vida, o saberlo feliz. Mágicamente, quedé eliminada de su vida. Y nunca voy a saber de quién fue la obra maestra. Y nunca voy a tener el valor suficiente para volver a aparecer. Y nunca nada, todo termina en nada y este parece ser el final de ese todo. Entonces no tengo más que decir, simplemente me quedo con ésta sensación que es la de no saber, la de no entender. Básicamente la sensación que tuve todos estos años con respecto a vos y a mí, y a esto que nunca existió y aparentemente(y obviamente) nunca va a existir. Solo en mi cabeza, donde fue real, y en donde esta noche va a haber un asesinato masivo de recuerdos que excluyan tu nombre y mi sonrisa, tus manos y las mías, mi amor y tu no saber de mí.
¿Me eliminó? ¿por qué? ¿cómo? ¿cúando? ¿dónde? ¿qué?
No entiendo, de verdad fue un shock que no estaba preparada para afrontar.
Se me hacía costumbre entrar religiosamente todos los días, o casi todos porque a veces tenía miedo de que por alguna mala jugada del destino (y yo soy de esas que las tienen bastante seguido) te enteraras de mi obsesión por entrar a tu perfil y reducí la cantidad de veces.
O él me eliminó. O alguien lo eliminó por mí. O alguien me eliminó por él. De ser así, la primera y última opción, ¿PORQUÉ? y de ser la segunda, tampoco entiendo. Justifico un poco más si, pero no, tampoco.
¿Qué es lo que está pasando? que alguien me explique porque estoy a punto de largarme a llorar. Estoy sintiendo que se va lo último, que me sacan lo último que me quedaba: saber de él. Estoy sintiendo que este es el final, que por fin llegó. Que ya no existe ese "quiero saber como está" porque no voy a poder más saberlo. Porque ya no voy a poder verlo, ni leerlo, ni saber de su existiencia. Ni él de la mía aunque seguramente durante todos estos años jamás se acordó. Entonces ¿por qué? si yo no lo perjudicaba en nada.
Me desespera la situación de no poder tener el control sobre esto. Justo yo, que necesito tener el control sobre todo lo que hacen y piensen las personas y más con respecto a mí.
Digo, si fue él, ¿por qué? se que no paro de preguntarlo pero es por qué no me sale otra cosa más que preguntarmelo, llorar, temblar y volver a preguntarlo. ¿Porque ahora? ¿por qué a mí? ¿con que finalidad? acá hay algo que no me cierra, que me da escalofríos, que va más allá de todo y de todos, que sobrepasa los límites de mi cabeza y mi razonamiento. ¿Así de un día para el otro? de repente me encuentro con esto? tiemblo mientras tengo ganas de hundirme en una crisis de llanto indefinido. Está bien, destino, ganaste. Ya no me queda nada de lo que fue. No puedo siquiera saber de su vida, o saberlo feliz. Mágicamente, quedé eliminada de su vida. Y nunca voy a saber de quién fue la obra maestra. Y nunca voy a tener el valor suficiente para volver a aparecer. Y nunca nada, todo termina en nada y este parece ser el final de ese todo. Entonces no tengo más que decir, simplemente me quedo con ésta sensación que es la de no saber, la de no entender. Básicamente la sensación que tuve todos estos años con respecto a vos y a mí, y a esto que nunca existió y aparentemente(y obviamente) nunca va a existir. Solo en mi cabeza, donde fue real, y en donde esta noche va a haber un asesinato masivo de recuerdos que excluyan tu nombre y mi sonrisa, tus manos y las mías, mi amor y tu no saber de mí.
jueves, 10 de septiembre de 2015
Hace mil cien días.
No sé si está muerto. No sé si murió alguna vez. No sé si está vivo, dormido o qué. No sé si seguirá existiendo o si alguna vez existió. Sé que intento callarlo. Sé que intento olvidarlo. Y seguir como si nada, porque no tengo más opción. Seguir, arrepintiéndome día a día de lo cobarde que fui al no jugarmela por el amor de mi vida hasta entonces Y quedarme ahí, sentada, mirando como se iba. Mirando como se alejaba y se despedía y yo sin hacer nada. Rompiendo en llantos una vez que lo ví doblar en la esquina y su sobra desapareció.
Hoy nos mantienen lejos muchos factores. Pero hay uno mucho más importante que cualquier otro: Una vida. Una vida se interpone entre nuestro reencuentro. (Reencuentro que yo creo en mi cabeza una y otra vez, como una escena en blanco y negro y en cámara lenta). Una vida que no nos une, si no al contrario, lo une con alguien más.
Sin embargo yo sigo buscando, queriendo, pretendiendo, olvidarlo en otros labios. En otras pieles que ni siquiera conozco, ni me hacen sentir querida, o amada, o especial, o todo eso junto como me lo hacía sentir la suya. Sin embargo yo sigo alimentándome de historias baratas para no querer afrontar el verdadero desafío que es, por fin y de una vez por todas, aceptar la realidad de estar lejos y separados. De no haber sido nada, pero haber sido todo. Nada para todos, y todo para mí.
Debería soltar, dejar de arrastrar, pero yo no controlo los sueños al dormir. Ni las emociones al leer. Ni mi corazón al escuchar canciónes que cuenten historias de amor. "Hace mil cien días que decías: Te devuelvo la sonrisa, juro no la robo más" y si con eso no resumo toda nuestra historia, entonces donde está la sonrisa (auténtica y no fingida. Rosada, radiante e inmenza) que solía tener con su presencia y que desapareció aquel Cuatro de Diciembre cuando al doblar en la esquina, su alma me la robó.
Hoy nos mantienen lejos muchos factores. Pero hay uno mucho más importante que cualquier otro: Una vida. Una vida se interpone entre nuestro reencuentro. (Reencuentro que yo creo en mi cabeza una y otra vez, como una escena en blanco y negro y en cámara lenta). Una vida que no nos une, si no al contrario, lo une con alguien más.
Sin embargo yo sigo buscando, queriendo, pretendiendo, olvidarlo en otros labios. En otras pieles que ni siquiera conozco, ni me hacen sentir querida, o amada, o especial, o todo eso junto como me lo hacía sentir la suya. Sin embargo yo sigo alimentándome de historias baratas para no querer afrontar el verdadero desafío que es, por fin y de una vez por todas, aceptar la realidad de estar lejos y separados. De no haber sido nada, pero haber sido todo. Nada para todos, y todo para mí.
Debería soltar, dejar de arrastrar, pero yo no controlo los sueños al dormir. Ni las emociones al leer. Ni mi corazón al escuchar canciónes que cuenten historias de amor. "Hace mil cien días que decías: Te devuelvo la sonrisa, juro no la robo más" y si con eso no resumo toda nuestra historia, entonces donde está la sonrisa (auténtica y no fingida. Rosada, radiante e inmenza) que solía tener con su presencia y que desapareció aquel Cuatro de Diciembre cuando al doblar en la esquina, su alma me la robó.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)