A dos meses de que este año termine. Un año que prometía, que prometía ser el mejor y el más recordado de mi vida es el mismo año que será olvidado, que fue llorado y odiado.
A dos meses de terminar no solo un año, sino una etapa. A dos meses de terminar la etapa que empecé a los tres años y a dos meses de empezar la etapa por la que esperé toda mi vida.
Y debo confesar que tengo un poco de miedo. ¿A que? a no llegar, a no poder, a no lograr, a haber perdido demasiado tiempo. Definitivamente fue un año del cual aprendí muchicimas cosas. Un año en el que descubrí por donde tenía que dirigir mi camino, en donde perdí grandes amistades y gané otras, donde perdí grandes seres queridos, en fin. Creo que crecí. Digamos, me cambió la mirada, si. No soy la misma persona que comenzo este año brindando en la plaza con Sidra caliente. No soy la misma persona que ilusionada el 31 de Diciembre a las 12. 00 de la noche puntual, bajo de la silla con el pie derecho para tener "suerte". No soy la misma persona y claro está. Soy mejor, porque estoy mejor. Y estoy mejor, porque descubrí lo que amo. Porque me quiero abocar de lleno a eso, porque quiero crecer sin importar cuanto cueste o duela. Estoy mejor porque ahora tengo ángeles que me guían desde el cielo. Estoy bien porque tome las decisiones correctas, porque aprendí a decir "adiós" en los momentos justos y a entender cuando ya no pertenezco en ciertos lugares o vidas. Estoy bien porque elijo, porque siempre elegí. Porque hoy elijo estar bien y de todo lo que viví, aprender. Estoy.
Un alma que busca expresarse.
sábado, 25 de octubre de 2014
viernes, 24 de octubre de 2014
Un encuentro, un desencuentro.
Nos desencontramos en el primer instante en el que nos encontramos por primera vez. Creo que ya estaba todo dicho, el destino había jugado sus cartas. Pero insistimos, porque como buenos humanos no nos dimos (o no me di) cuenta a tiempo de que no daba para mas: eso que ni existía, que no vivía y que por lo tanto, nunca murió. Y los años siguen pasando, y yo te espero. Porque siempre te espere y porque le soy fiel a mi promesa. Pero en ese esperar, yo también cambié. Y cuando volviste ninguno de los dos encajabamos ahí, en esa idea, en esa promesa. ¿Cuando volviste?
No existió ni existirá vida juntos, ni tardes bajo un árbol, ni abrazos bajo la noche en las esquinas.
Aveces, me pregunto que será, o que fué, de todos los besos que faltaron. De todas las caricias que no nos dimos, de los abrazos pendientes, de las promesas rotas, de la sonrisa que extraño, de tu alma y la mía, del paso del tiempo. Mirá como somos los humanos, que nos olvidamos de lo que queremos y de lo que no, lo mantenemos vivo y fresco a pesar del tiempo. Como si fuera ayer, porque yo me acuerdo todo como si fuera ayer. Me pregunto que tendremos que ver nosotros, dentro de la jugada del destino. Tal vez aveces tengo la necesidad de saber de vos, para donde direccionaste tu vida, cuales son tus nuevas pasiones, como anda tu sonrisa o si tengo que arreglar alguna parte del corazón. Y entonces, entiendo que todo esta revolución que hay en mi desde hace tiempo, y todo este cambio repentino y agigantado, es por vos. Porque me dí cuenta que quiero volver a verte, y quiero que me veas brillar como la mejor estrella que nunca viste en tu vida. Quiero que veas la mujer que soy y que esperabas. No quiero vivir como si fuera ayer, quiero marcar la diferencia del tiempo y que la notes. Entonces entiendo que todo tiene tu nombre, tu marca y tu huella. Y desencontrandonos a tiemo, quizás volvamos a encontrarnos. Y en ese ligero y sútil encuentro, quizás te bese, quizás amanezca durmiendo a tu lado o quizás entienda, lo que en toda mi vida nunca entendí: Que no somos dos almas compatibles.
No existió ni existirá vida juntos, ni tardes bajo un árbol, ni abrazos bajo la noche en las esquinas.
Aveces, me pregunto que será, o que fué, de todos los besos que faltaron. De todas las caricias que no nos dimos, de los abrazos pendientes, de las promesas rotas, de la sonrisa que extraño, de tu alma y la mía, del paso del tiempo. Mirá como somos los humanos, que nos olvidamos de lo que queremos y de lo que no, lo mantenemos vivo y fresco a pesar del tiempo. Como si fuera ayer, porque yo me acuerdo todo como si fuera ayer. Me pregunto que tendremos que ver nosotros, dentro de la jugada del destino. Tal vez aveces tengo la necesidad de saber de vos, para donde direccionaste tu vida, cuales son tus nuevas pasiones, como anda tu sonrisa o si tengo que arreglar alguna parte del corazón. Y entonces, entiendo que todo esta revolución que hay en mi desde hace tiempo, y todo este cambio repentino y agigantado, es por vos. Porque me dí cuenta que quiero volver a verte, y quiero que me veas brillar como la mejor estrella que nunca viste en tu vida. Quiero que veas la mujer que soy y que esperabas. No quiero vivir como si fuera ayer, quiero marcar la diferencia del tiempo y que la notes. Entonces entiendo que todo tiene tu nombre, tu marca y tu huella. Y desencontrandonos a tiemo, quizás volvamos a encontrarnos. Y en ese ligero y sútil encuentro, quizás te bese, quizás amanezca durmiendo a tu lado o quizás entienda, lo que en toda mi vida nunca entendí: Que no somos dos almas compatibles.
jueves, 16 de octubre de 2014
Jueves por la tarde.
El aire se hace pesado. Casi que no respiro, casi que me duele. Me pesa estar viva y saber que voy a seguir estandolo por el resto del día. Hoy ya no quiero estar despierta, por hoy fue suficiente.
A veces, puedo sentir como el cuerpo se me desvanece, pero sigue de pie. Como la mente se va volviendo más y más gris con los días, se nubla, se oscurece. A veces siento todo el peso del mundo sobre mi espalda, como si no fuera suficiente ya estar viva, como si tendría que cargar con la vida del resto de los seres humanos. Y me pasa que hoy no tengo ganas, que últimamente no tengo ganas. Y cuando digo "no tengo ganas" debería entenderse así. De nada. Por las tardes solo deseo acostarme y dormir y, por más cansada que esté a veces no logro conseguirlo, o suelo conseguirlo en exceso. Pero cuando duermo, lo hago para olvidar. Para desaparecer por un rato de este plano existencial y viajar. Viajar a los lugares más hermosos y soñados. Viajar a encontrar paz, vida, sueños. Dormir para aflojar las penas, alivianar el alma, descansar los ojos.
¿Cuanto más puede seguir esta situación? ¿Cuanto daño más pueden ocasionarme? Y...¿hasta donde soy capas de aguantar este daño?. Quiero que termine. Quiero que terminen estos días y volver a empezar, de cero.
Quiero levantarme una mañana, no por obligación, si no por necesidad de salir a respirar el aire puro que está ahí y que muchas veces, no respiramos. Quiero tener ganas de iluminarme con el sol y sentir que la naturaleza hace de mi un alma nueva. Quiero poder tirarme en una plaza conmigo misma y la música, boca arriba, abajo de un árbol, descalza y con el mate: y sentirme libre, plena, viva. Y sentirme viva sin tener que llorar. Poder hablar de mis pasiones y alegrias, quizás enamorarme o aprender a tocar la guitarra. Quiero ser lo que hace mucho tiempo deje atrás por obligaciones, por imposiciones o por la vida misma. Re-descubrir, conocer, crear, crecer, sentir que para casi todo hay solucion. Y ser. Por sobre todas las cosas, quiero SER.
A veces, puedo sentir como el cuerpo se me desvanece, pero sigue de pie. Como la mente se va volviendo más y más gris con los días, se nubla, se oscurece. A veces siento todo el peso del mundo sobre mi espalda, como si no fuera suficiente ya estar viva, como si tendría que cargar con la vida del resto de los seres humanos. Y me pasa que hoy no tengo ganas, que últimamente no tengo ganas. Y cuando digo "no tengo ganas" debería entenderse así. De nada. Por las tardes solo deseo acostarme y dormir y, por más cansada que esté a veces no logro conseguirlo, o suelo conseguirlo en exceso. Pero cuando duermo, lo hago para olvidar. Para desaparecer por un rato de este plano existencial y viajar. Viajar a los lugares más hermosos y soñados. Viajar a encontrar paz, vida, sueños. Dormir para aflojar las penas, alivianar el alma, descansar los ojos.
¿Cuanto más puede seguir esta situación? ¿Cuanto daño más pueden ocasionarme? Y...¿hasta donde soy capas de aguantar este daño?. Quiero que termine. Quiero que terminen estos días y volver a empezar, de cero.
Quiero levantarme una mañana, no por obligación, si no por necesidad de salir a respirar el aire puro que está ahí y que muchas veces, no respiramos. Quiero tener ganas de iluminarme con el sol y sentir que la naturaleza hace de mi un alma nueva. Quiero poder tirarme en una plaza conmigo misma y la música, boca arriba, abajo de un árbol, descalza y con el mate: y sentirme libre, plena, viva. Y sentirme viva sin tener que llorar. Poder hablar de mis pasiones y alegrias, quizás enamorarme o aprender a tocar la guitarra. Quiero ser lo que hace mucho tiempo deje atrás por obligaciones, por imposiciones o por la vida misma. Re-descubrir, conocer, crear, crecer, sentir que para casi todo hay solucion. Y ser. Por sobre todas las cosas, quiero SER.
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