Un alma que busca expresarse.






viernes, 24 de octubre de 2014

Un encuentro, un desencuentro.

Nos desencontramos en el primer instante en el que nos encontramos por primera vez. Creo que ya estaba todo dicho, el destino había jugado sus cartas. Pero insistimos, porque como buenos humanos no nos dimos (o no me di) cuenta a tiempo de que no daba para mas: eso que ni existía, que no vivía y que por lo tanto, nunca murió. Y los años siguen pasando, y yo te espero. Porque siempre te espere y porque le soy fiel a mi promesa. Pero en ese esperar, yo también cambié. Y cuando volviste ninguno de los dos encajabamos ahí, en esa idea, en esa promesa. ¿Cuando volviste?
No existió ni existirá vida juntos, ni tardes bajo un árbol, ni abrazos bajo la noche en las esquinas.
Aveces, me pregunto que será, o que fué, de todos los besos que faltaron. De todas las caricias que no nos dimos, de los abrazos pendientes, de las promesas rotas, de la sonrisa que extraño, de tu alma y la mía, del paso del tiempo. Mirá como somos los humanos, que nos olvidamos de lo que queremos y de lo que no, lo mantenemos vivo y fresco a pesar del tiempo. Como si fuera ayer, porque yo me acuerdo todo como si fuera ayer. Me pregunto que tendremos que ver nosotros, dentro de la jugada del destino. Tal vez aveces tengo la necesidad de saber de vos, para donde direccionaste tu vida, cuales son tus nuevas pasiones, como anda tu sonrisa o si tengo que arreglar alguna parte del corazón. Y entonces, entiendo que todo esta revolución que hay en mi desde hace tiempo, y todo este cambio repentino y agigantado, es por vos. Porque me dí cuenta que quiero volver a verte, y quiero que me veas brillar como la mejor estrella que nunca viste en tu vida. Quiero que veas la mujer que soy y que esperabas. No quiero vivir como si fuera ayer, quiero marcar la diferencia del tiempo y que la notes. Entonces entiendo que todo tiene tu nombre, tu marca y tu huella. Y desencontrandonos a tiemo, quizás volvamos a encontrarnos. Y en ese ligero y sútil encuentro, quizás te bese, quizás amanezca durmiendo a tu lado o quizás entienda, lo que en toda mi vida nunca entendí: Que no somos dos almas compatibles.

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