Un alma que busca expresarse.






sábado, 30 de noviembre de 2013

El síndrome de Peter Pan

Tantas veces vi esa película y hoy me siento identificada con su protagonista. Peter, un niño que no avanzaba por más de que la vida siguiera sin el, que no quería crecer, que no quería entender como era el mundo. Así estoy yo hoy. La vida pasa y yo sigo sin avanzar, sigo estancada en una época de mi vida y de ahí para este entonces, nada cambió ¿o todos cambiaron?
Yo sigo igual, pensando sobre las mismas cosas, creyendo en las mismas cosas, amando las mismas cosas pero quizás, la marca del tiempo si paso por mi cuerpo. Pero no avanzo, no avanzo en nada más que en la balanza y la tristeza que hoy me produce eso es indescriptible.
A veces, pienso que me gustaría vivir lo mismo que viven mis amigas, ser como ellas, y no siempre estar del lado del que escucha, del que aconseja. A veces, quiero que venga un amor como si fuera un huracán y me arruine la vida, me desespere, me haga sentir cosas nuevas, me desestabilice. A veces, quiero sentir.  Estoy aburrida y cansada de ser está yo misma que odio, que no quiero, que nunca pedí ser! Estoy cansada de que la vida no me de la posibilidad, estoy cansada de ser la "más grandota de la familia" como dicen, o "la más gorda" como en realidad mueren por decirlo. Estoy cansada de ser la amiga que aconseja a todos o "la solterona que no puede hablar de ella misma porque no tiene nada" como piensan mis amigas. Hace dos años para acá, la vida paso como agua por mi cuerpo, fueron dos años de la nada misma y la verdad, es que no tengo ganas de que siga igual. Vivir, solo eso quiero.

martes, 26 de noviembre de 2013

Mucho peso para un cuerpo, mucha carga para un alma.

Otra vez volverme a sentir, a ver, a creer, gorda. En realidad, lo soy. Soy gorda. Soy asquerosamente gorda y no hay nada que afirme lo contrario.
No puedo entender como en tan poco tiempo me dejé caer tan profundo. Y ahora me veo, y no me reconozco. No sé quién soy. ¡Soy esto que soy, que no soy, que no quiero ser ni que intento ser! No soy nada de lo que quiero, no me gusto, no me amo, no me nada. No hay una persona que odie más que lo es, que esta misma que esta escribiendo con cara de resentimiento contra el mundo.
Nadie me mira. Nadie me quiere dar un abrazo, nadie me dice "linda".  Siempre es un "pero vos sos re buena persona, ya vas a encontrar a alguién que te merezca" para no decir "sos gorda, horrible, fea, por eso no tenes a nadie"
Y si, lo piensan. Pero cuando me ven comer no me dicen nada, y cuando me ven llorar, tampoco saben qu decirme. Porque es así, cuan más abajo caes, más a la gente le gusta verte sufrir. Nadie se pone a pensar en mi, en que me estoy destruyendo, en que SOLA NO PUEDO, que necesito que alguién me lo diga, que me ayude, que me abra lo ojos. ¿Nadie puede salvarme de esto que soy?

Algo tuve que haber echo bien.

Creo que voy a hablar de esto por años. Quizás, porque fue lo más emocionante, lo más hermoso y lo único que me hace creer que aveces, no soy tan inútil. Quizás, no salió como lo esperaba, pero eso no importa. Es indescriptible la sensación de salir al escenario y ver a la gente aplaudiendo de pie, llorando, emocionada, feliz, o con algún otro sentimiento provocado por vos, por lo que hiciste, por lo que diste.
Me sentí más viva que nunca, aunque tuviera que hacer que moría. Sentí como mis lagrimas salían desde lo profundo del alma, como mi cabeza se iba hundiendo más y más, como mi cuerpo se desplomaba en escena. Sentí como si esa noche, esa actuación fuera lo último que hubiese echo en mi vida. Sentí como si todo el universo hubiese conspirado en mi contra, y a mi favor. No me veo en otro lugar que no sea sobre un escenario, con esa gente, con mi "yo" interior. Nunca tanta gente me dijo "me gustó" refiriéndose a algo que yo hice. Nunca nadie me aplaudió de pie, ni me dijo que los sorprendí, ni que estaba orgulloso de mi. Todo fue nuevo, todo era nuevo. Mis ojos, mirando a mi alrededor, no sabiendo que hacer, si agradecer, si sonreír, sin llorar porque quizás nunca más se vuelva a repetir. ¿Y que? Lo viví. Lo viví y puedo jurar que fue la única emoción que más viva me hizo sentir en mucho tiempo de saberme reseca. Algo...algo tuve que haber echo bien.