Un alma que busca expresarse.






martes, 26 de noviembre de 2013

Algo tuve que haber echo bien.

Creo que voy a hablar de esto por años. Quizás, porque fue lo más emocionante, lo más hermoso y lo único que me hace creer que aveces, no soy tan inútil. Quizás, no salió como lo esperaba, pero eso no importa. Es indescriptible la sensación de salir al escenario y ver a la gente aplaudiendo de pie, llorando, emocionada, feliz, o con algún otro sentimiento provocado por vos, por lo que hiciste, por lo que diste.
Me sentí más viva que nunca, aunque tuviera que hacer que moría. Sentí como mis lagrimas salían desde lo profundo del alma, como mi cabeza se iba hundiendo más y más, como mi cuerpo se desplomaba en escena. Sentí como si esa noche, esa actuación fuera lo último que hubiese echo en mi vida. Sentí como si todo el universo hubiese conspirado en mi contra, y a mi favor. No me veo en otro lugar que no sea sobre un escenario, con esa gente, con mi "yo" interior. Nunca tanta gente me dijo "me gustó" refiriéndose a algo que yo hice. Nunca nadie me aplaudió de pie, ni me dijo que los sorprendí, ni que estaba orgulloso de mi. Todo fue nuevo, todo era nuevo. Mis ojos, mirando a mi alrededor, no sabiendo que hacer, si agradecer, si sonreír, sin llorar porque quizás nunca más se vuelva a repetir. ¿Y que? Lo viví. Lo viví y puedo jurar que fue la única emoción que más viva me hizo sentir en mucho tiempo de saberme reseca. Algo...algo tuve que haber echo bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario