Un alma que busca expresarse.






jueves, 26 de noviembre de 2015

Ya van más de cien años de soledad

La infinita sensación de soledad que se apodera de mi alma cuando el atardecer comienza a apoderarse de todo el cielo azul. El sol se esconde, la luna aparece, y a mi lado sigue sin haber nadie. Nadie cuando me acuesto, nadie cuando me levanto. Es como si la vida fuera una película y yo soy un extra, que pasa detrás del decorado. Observando, mirando, pero no habla, no es parte, no tiene un objetivo en esta vida. Así me siento cada vez que veo florecer el amor en las callecitas de Buenos Aires, cuando noto que éste acompaña la vida de todos menos la mía. Cuando me siento en el banco de una plaza, prendo un cigarrillo y al lado mío no se sienta nadie para darme besos. Entonces observo, mientras el cigarrillo se consume, observo a las parejas enamoradas que entre beso y beso largar una sonrisa con un destello especial, una luz encandiladora. No sé qué es, no sé que se siente tener esa luz. No sé que es amar y ser amada, de igual a igual. Ni más, ni menos, igual. Cuando intento volver de esa imagen me doy cuenta que mi cigarrillo se consumió, que estoy sola, que es de noche, que me siento triste, y entonces soy yo con mi cuaderno. Me pregunto cuando será el día en que la suerte me toque a mi también, en el que por fin en mi vida florezca esa flor que todos llaman amor. Me pregunto cuando será el día en el que, al despertar, me sienta un poco menos sola. Me lo pregunto retoricamente, en realidad no quiero saberlo.