Un alma que busca expresarse.






sábado, 21 de febrero de 2015

No existe esa persona salvadora.

Todo se derrumba ante mis pies. No puedo ver más allá de la neblina que me rodea, de los escombros, del polvo a mi alrededor. No sé armar una base para volver a construir, no me sale, el piso está echo de arena movediza, todo se hunde, se cae, se muere.
Intento ver con mis ojos más allá, vislumbrar aquel momento de gloria, el último momento en el que sentí el corazón latir a una velocidad anormal, aquel momento en el que creí que la felicidad existía o tal vez aquel simple momento en el que exclamé ¡Estoy bien!, pero no lo encuentro. 
Hace tiempo que no está, ya ni me acuerdo cuando fue la última vez que me salió bien algo.
Ya no puedo dar ni un solo paso más arrastrando ésta cruz. El cuerpo me pesa, los pies me tiemblan cada vez que los levanto del suelo para avanzar y me caigo. Tardo en levantarme, intentando ésta vez llegar un poco más lejos, resistir más, pero vuelvo a caer. Así, reiteradas veces.
Llega el momento en el que intento levantarme y mis brazos ya no responden a la orden, las palabras no llegan a mi cerebro, las lagrimas no parecen detenerse, las piernas están estáticas, quedé en el suelo.
¿Como se sigue? ¿Que hay después de esto? no estoy preparada para ningún golpe más. Perdí y pierdo todo lo que tengo, a todos los que quiero. Haciendo las cosas mal la gente se cansa y se aleja. Esta bien. No pueden caminar al mismo paso que yo, voy muy lento, es duro el camino, agotador, pesado, difícil de soportar. No puedo pertenecer a ningún grupo de amigos porque no puedo ser normal, no puedo encontrar las respuestas a lo que me pasa, no puedo dar más, no tengo más para dar. 
Intento hacer todo de la mejor manera posible, seguir las instrucciones, dar los pasos correctos y siempre saco la carta que me devuelve al comienzo de la partida. Y tengo que volver a empezar.
Lidiando todos los días con mis limitaciones y las limitaciones de la vida que me rodea, de la gente que me rodea. Lidiando con la tristeza, el dolor, la angustia, la soledad, el no pertenecer, el estar perdido, desorientado, aturdido. Siento como adentro mío hay miles de "yo" queriendo salir, y yo solo me quedo estática, inmóvil, quieta. No sé para donde salir corriendo. Y puedo sentir como en momentos de mucho dolor la sangre se me congela, el pecho se me hiela, el aire empieza a llegar cada vez con más dificultad. Es así como siento que me muero, que me desestabilizo, que me ahogo ante el problema. No existe esa persona salvadora, no hay salvación, no hay nada en realidad. Salvarme de lo que me convertí, salvarme de la cruz que me fue impuesta, salvarme de caer en un pozo del que ya no pueda salir. Necesito una mano, y estoy tan lejos de eso.Tengo los ojos irritados de tanto llorar y los brazos me pesa, todo el cuerpo me pesa. Solo quiero dormir. Dormir y no despertar. Dormir y elegir otra realidad. Y no volver. 

lunes, 9 de febrero de 2015

me aterra el comienzo, me duele el adios

Me siento estática, inmóvil, temiendo dar un paso en falso y por eso, no camino. No sé bien para donde ir, qué hacer, como comenzar. Siento que la solución es tan fácil y esta lejos del alcance de mi mano, no llego, no puedo. Siento que yo sola me enrosco quedándome en el "porque" de todo, cuando la respuesta siempre esta en el accionar y no en el pensar. Pero la realidad es que no se como comenzar, para donde ir, por donde arrancar....hay tanto que hacer y siento que el tiempo se me excurre de las manos, que cada vez es menos y mas lejos el tiempo que paso alejándome de mi sueño. No sé sin es porque soy pisciana y es una tendencia natural, pero me siento como pez en el agua cuando estoy lejos de lo que amo. Puedo sentir como me muero, como me marchito. Como si me faltara el aire. Y no logro evitar que el temor se apodere de mi y entonces tengo ganas de salir corriendo, gritarle al mundo que no puedo, no sirvo, no hay tiempo e irme lejos donde nadie me exija, donde el tiempo no corra. Así como me aterran los comienzos, me duelen los finales. Y mas que nada, esos finales que todavía no finalizaron del todo, son los que no me dejan avanzar. Tengo que cerrar etapas y plantarme frente a la vida. De alguna forma, tengo que avanzar.