Un alma que busca expresarse.






sábado, 25 de octubre de 2014

A dos meses de que este año termine. Un año que prometía, que prometía ser el mejor y el más recordado de mi vida es el mismo año que será olvidado, que fue llorado y odiado.
A dos meses de terminar no solo un año, sino una etapa. A dos meses de terminar la etapa que empecé a los tres años y a dos meses de empezar la etapa por la que esperé toda mi vida.
Y debo confesar que tengo un poco de miedo. ¿A que? a no llegar, a no poder, a no lograr, a haber perdido demasiado tiempo. Definitivamente fue un año del cual aprendí muchicimas cosas. Un año en el que descubrí por donde tenía que dirigir mi camino, en donde perdí grandes amistades y gané otras, donde perdí grandes seres queridos, en fin. Creo que crecí. Digamos, me cambió la mirada, si. No soy la misma persona que comenzo este año brindando en la plaza con Sidra caliente. No soy la misma persona que ilusionada el 31 de Diciembre a las 12. 00 de la noche puntual, bajo de la silla con el pie derecho para tener "suerte". No soy la misma persona y claro está. Soy mejor, porque estoy mejor. Y estoy mejor, porque descubrí lo que amo. Porque me quiero abocar de lleno a eso, porque quiero crecer sin importar cuanto cueste o duela. Estoy mejor porque ahora tengo ángeles que me guían desde el cielo. Estoy bien porque tome las decisiones correctas, porque aprendí a decir "adiós" en los momentos justos y a entender cuando ya no pertenezco en ciertos lugares o vidas. Estoy bien porque elijo, porque siempre elegí. Porque hoy elijo estar bien y de todo lo que viví, aprender. Estoy.

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