"Ella era tan inestable emocionalmente que sabía como sentirse viva y muerta en el mismo día. Incluso hasta en la misma hora.
No había día, semana, año que sus emociones no se convirtieran en una montaña rusa. Así, podía sentir un poquito todo lo que no había sentido en años. Intento (y prefirió) entonces, creer que estaba viva. Que todas esas emociones que pasan por su cuerpo no eran más ni menos que sinónimos de vivir. Pero en realidad, solo eran sinónimos de estar tan vacía, tan aburrida, tan muerta que su alma vaga por todos los huecos del universo, probando emociones, buscando un 'no sé qué' que realmente le demuestre que vive, que no está dormida, que siente, que su piel no resecó.
Tiene 17 años y un alma gastada de 30. 17 años y la piel tan nueva como un bebé. 17 años y su cuerpo cansado pide a gritos morir y vivir. 17 años, inestable emocional, vida o muerte, sentir o nada. Nada, era su vida."
No hay comentarios:
Publicar un comentario