Y así fue que desperté. No supe porqué, ni para qué...pero desperté. Un día más, un día menos, estaba mal. Me daba igual seguir viviendo o terminar de morir. Salí a la calle para ver el día gris, que recordaba claro. El final de algo que nunca comenzó. Un sol que no me calentaba y un viento que no sentía.
Seguí con un día que ni yo misma quería vivir. Ese día, mas que otro, era invisible para ti y para cualquiera. Pensé que todo el mundo podía verme, pero nadie me observaba. Como siempre yo, viviendo una mentira. Una mentira que ni yo creo. Buscando una sonrisa, sonrisa que no quiero encontrar.Y peor aún,lo peor del caso...tu. Pensar que habíamos jurado querernos, que nuestro amor sería más grande que la vida misma. Que lo que sentías por mi era real. Ahora mirate, no me conoces ni te conozco. No te importo, ni me importas. O al menos eso digo. Miento y sigo mintiendo! Porque...¿sabes? eh pensado que esta profunda tristeza no hubiera existido gracias a ti. Te amé tanto que no pienso, ni quiero, dejar de estar triste. La tristeza y el rencor son ahora lo que me recuerda a ti. Yo estaba...estaba porque estábamos juntos. Sin ti, no tiene caso. Siempre es lo mismo, cada día...cada noche pienso: si yo me fuera...si me iría...nada cambia. A nadie le importa. Casi que lo veo como un logro. Pero, si alguién pregunta diles que fuiste tu. Que fue tu ausencia. Si te preguntan "¿de que murió?" simplemente respondes: "mi fría indiferencia congelo su sangre". Te pediré que cuando yo no esté, recuerdes que fue tu culpa. Cuando recuerdes cuanto me costo tu adios...mi vida, eso me costo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario