Ya no te encontras en aquel lugar donde toda tu vida perteneciste. Esos amigos que eran "para siempre" tomaron otros caminos y a partir de ahí todo se disolvió. Entonces comenzas a darte cuenta que nada es para siempre. Que de chica decías que jamás te irías de allí y hoy ya tenes un pie afuera. Que el verano puede unir almas y el invierno destruirlas. Que no todo lo que sentís es eterno y que siempre hay que estar dispuesto a avanzar en la vida.
Un tiempo en el que tuviste al amor de tu vida y otro en el que lo perdiste y jamás volviste a saber de el. Un tiempo en el que compartías tu vida con tus grandes amigos y otro en el que ya ni se ven la cara. Un tiempo amamos, al otro sentimos morir. De eso se trata la vida supongo, de los cambios atípicos. De saber superarlos, saltearlos y avanzar.
Hoy estoy bien, adaptándome a lo que la vida me propone. Que supongo que es lo mejor para mi y yo lo acepto. Cambia, todo cambia.
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